En la nieve, el cansancio es el enemigo

En la nieve, el cansancio es el enemigo

El principal factor de riesgo para sufrir lesiones en los deportes de invierno es el cansancio.

Durante el invierno y a la hora de practicar deportes de invierno se considera fundamental una buena preparación física durante todo el año y, de manera más específica, en las semanas previas a la práctica deportiva. Por otra parte, a los primeros síntomas de cansancio es recomendable a abandonar la actividad. Cuanto más cansado o fatigado se encuentre nuestro cuerpo mayor probabilidad de lesiones, debido a que esl músculo tiene una peor capacidad de respuesta al movimiento.

Consejos para evitar lesiones

Es vital un calentamiento previo, invertir entre 15 y 20 minutos incidiendo en los miembros inferiores y en las rodillas, sin olvidar los movimientos de la columna y de los miembros superiores y el cuello. Es aconsejable comenzar el ejercicio de forma moderada y progresiva además de ingerir medio litro de agua durante las dos horas previas a la actividad, así como durante la práctica y al finalizarla.

En cuanto a la ropa, es imprescindible una adecuada que sea transpirable, flexible y reforzada en las zonas donde sufre más desgaste. Una ropa adecuada mantendrá nuestra temperatura corporal estable, preservando nuestros músculos de cambios importantes de temperatura, logrando que los posibles impactos sean amortiguados y garantizando que podamos realizar la técnica del deporte con libertad de movimiento. Es básico no pasar frío pero tampoco calor, por eso se recomienda vestirse con tres capas: una de tejido transpirable pegada al cuerpo (camisetas interiores o mallas), una segunda de tejido técnico que estabilice la temperatura (forros polares o pantalones de trekking) y, por último, una chaqueta y un pantalón impermeables que aíslen del aire y la nieve, y que impida que se pierda el calor corporal.

Todos los esquiadores sufren caídas, ya sean amateurs o profesionales. Las lesiones más frecuentes se concentran en las articulaciones de tobillo, muñecas, pie y sobre todo rodilla, siendo esta última la protagonista de 1 de cada tres lesiones. Otras lesiones habituales son el pulgar del esquiador, cuando la correa se engancha y tira hacia atrás del dedo, contusiones en la pelvis, lesiones en las costillas o las vértebras, lesiones en la muñeca por la posición que la mano pone al caer, luxaciones del hombro propias del snowboard y las lesiones de cabeza que, en el caso de los niños, representan la mitad del total.

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